La alergia al huevo constituye la causa más común de alergia alimentaria en niños de uno a dos años, aunque por lo general desaparece durante los primeros seis años de vida. Aprende a identificarla y prevenirla.

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Alergia al huevo

La alergia al huevo constituye la causa más común de alergia alimentaria en niños de uno a dos años, aunque por lo general desaparece durante los primeros seis años de vida. Aprende a identificarla y prevenirla.

Los huevos de las aves, especialmente los de las gallinas, son un alimento presente habitualmente en la dieta de los seres humanos, ya que contienen proteínas de alto valor para la formación de los músculos y tejidos. Sin embargo, la alergia al huevo constituye la causa más común de alergia alimentaria en niños de uno a dos años, aunque por lo general desaparece durante los primeros seis años de vida.

Como ocurre en cualquier caso de alergia, en la alergia al huevo, el organismo produce un anticuerpo, la inmunoglobulina E (IgE), que actúa en contra del alergeno del huevo. La unión entre el alergénico y la IgE desencadena la reacción alérgica, con síntomas como urticaria, diarrea, asma, alteración del sueño, manifestaciones de dermatitis atópica, náuseas, vómitos y anafilaxis.

La alergia se produce principalmente al ingerir la clara, porque es la que contiene los alérgenos mayores, que son:

Ovoalbúmina (54% de su composición).
Ovotransferrina o conalbumina (12%).
Ovomucoide (11%).
Lisozima (3,5%).
Ovomucina (1,5%).
Los síntomas se presentan cuando el afectado ingiere huevo y los alérgenos como la ovoalbúmina, la ovotransferrina, el ovomucoide, la ovomucina y la lisozima entran en contacto con el organismo. La ovoalbúmina es la proteína más abundante, pero la más alergénica es el ovomucoide. Las livetinas de la yema están implicadas en la alergia más frecuente en la edad adulta.

Algunos pacientes toleran la yema cocida en la dieta, persistiendo la alergia al huevo crudo y a la clara.

 

Epidemiología de la alergia al huevo

Se estima que la prevalencia de la alergia al huevo en la población infantil está entre el 1% y el 3%, y disminuye a medida que el niño crece. La edad de presentación de la alergia suele ser durante los dos primeros años de vida, especialmente entre los seis y los 12 meses, y tiene un buen pronóstico, debido a que posteriormente se puede tolerar mejor el alimento. Las alergias de aparición más tardía, por el contrario, pueden durar toda la vida.

 

Síntomas de la alergia al huevo

Normalmente, los síntomas de la alergia al huevo, comienzan menos de 60 segundos después de la ingestión.

Los síntomas de la alergia al huevo más frecuentes son:

  • Manifestaciones cutáneas como urticaria y habones.
  • La dermatitis atópica (DA) puede estar relacionada con los alérgenos del huevo, aunque el tiempo que existe entre la aparición de la afección y la ingesta de este alimento no ha sido determinado.
  • Síntomas gastrointestinales, como urticaria de contacto en la orofaringe, que provoca prurito y angioedema de labios, lengua, paladar y garganta. También pueden producirse náuseas, vómitos, molestias abdominales y diarrea.
  • Síntomas respiratorios como asma, hiperreactividad bronquial y rinoconjuntivitis (picor y congestión nasal, lagrimeo y estornudos).

La reacción alérgica puede originar además hipotensión y arritmias. Si dicha reacción afecta a varios órganos al mismo tiempo, puede provocar un cuadro severo de choque anafiláctico.

 

Diagnóstico de la alergia al huevo

La intervención nutricional en pacientes alérgicos está encaminada a identificar el alimento alergénico, y a la orientación y manejo nutricional de la alergia alimentaria detectada, en este caso al huevo.

Para identificar el alimento alergénico el especialista debe realizar una anamnesis alimentaria, pruebas cutáneas, serológicas (IgE específica en sangre), una prueba de exposición que consiste en que el paciente ingiera el alimento sospechoso, y luego establecer una dieta de eliminación. La anamnesis debe ser exhaustiva e incluir datos sobre los alimentos ingeridos, tanto de forma habitual como esporádica, recordando que los síntomas pueden producirse desde el momento de la ingesta hasta días después.

Se debe preguntar incluso si el bebé tuvo algún síntoma de alergia al huevo durante la lactancia materna, pues el niño puede sensibilizarse y manifestar síntomas por exposición a las proteínas del huevo presentes en los alimentos ingeridos por la madre.

Las dietas de eliminación siguen criterios basados en la observación clínica de los cambios que se producen al suprimir y reintroducir el alergénico.

 

Tratamiento de la alergia al huevo

El único tratamiento efectivo para la alergia al huevo, y para las alergias a los alimentos en general, consiste en identificar y eliminar de forma adecuada los alimentos responsables de la reacción de hipersensibilidad. Es lo que se conoce como ‘dieta de exclusión’. En este caso concreto, es difícil eliminar totalmente alimentos tan comunes como el huevo, debido a su uso generalizado en diferentes alimentos procesados, ya que podemos encontrar componentes del huevo en pasteles, hojaldres, pastas, embutidos, quesos, consomés y sopas, margarinas, café capuchino, algunos tipos de vino, etcétera. Asimismo, las proteínas de huevo pueden aparecer en algunos etiquetados como albúmina, lecitina, lisozima, ovoalbúmina, ovomucoide, vitelina, luteína y pigmento amarillo (E-161b).

Por otro lado, no debemos olvidar que puede existir una reacción cruzada entre elementos de la clara y de la yema, y entre huevos de distintas especies como la gallina, pavo o codorniz.

También se deben evitar medicamentos que puedan llevar lisozima como algunas vitaminas, y algunas vacunas como la de la gripe y la triple vírica.

Existe la posibilidad de que algunas personas con alergia al huevo puedan tolerar sin problemas el huevo cocido o aquellos productos con huevo sometidos a altas temperaturas por los distintos grados de sensibilización que se conocen, pero conviene tener identificado este extremo antes de causar problemas mayores.

Para facilitar el adecuado tratamiento de la alergia al huevo, a los padres de los niños afectados por alergia grave se les debe proporcionar epinefrina autoinyectable y un plan de urgencias escrito por si se produce una ingestión accidental.

 

Prevención de la alergia al huevo

Para prevenir la alergia al huevo y sus síntomas debes seguir estas pautas:

  • Se recomienda leer todas las etiquetas de los alimentos envasados para determinar si están elaborados con huevo o alguno de sus componentes, como albúmina, lecitina o E-322, ovoalbúmina, ovomucoide, vitelina, livetina, etcétera.
  • Es preciso consultar sobre la composición de los alimentos cuando se come fuera de casa, especialmente las salsas, rebozados, cremas, sopas, pastas, patés, postres…
  • Tener en cuenta que los utensilios de cocina también pueden estar contaminados con pequeñas cantidades de huevo, y que no se debe utilizar aceite en el que se haya cocinado huevo, en la preparación de alimentos para la persona alérgica.
  • Algunas vacunas incluyen componentes de huevo (vacunas antigripales, de la fiebre amarilla, antisarampión, antiparotiditis y triple vírica), por lo que es importante informar al personal sanitario de la condición de alérgico antes de su administración, ya que pueden originar reacciones adversas.
  • En el caso de prescripción de medicamentos, advertir al médico y farmacéutico que se padece alergia, y leer meticulosamente en el prospecto la composición del fármaco.
  • Es aconsejable retrasar la introducción del huevo en la alimentación de los niños hasta los 18-24 meses.
  • Es conveniente que la persona alérgica lleve alguna chapa o pulsera en la que se detallen las sustancias concretas que le afectan.

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